martes, 24 de febrero de 2009

Magia de cerca - Billete y lápiz (Misled)

Continuando con nuestra sección de magia de cerca, os ofrecemos ahora la ilusión del billete y el lápiz, más conocida como Misled (su nombre original en inglés).


video

El vídeo pertenece al especial número 12 de David Copperfield (El desafío de las Cataratas del Niágara), emitido por primera vez en televisión en el año 1990. Se trata de un efecto que combina humor y habilidad: después de una pequeña introducción en la que David vuelve a hacer gala de su inagotable sentido del humor, un espectador le presta un billete de 100 dólares. Una vez en las manos del mago, el billete sufre una serie de perforaciones y rasgaduras efectuadas con un lápiz, pero incomprensiblemente David Copperfield consigue que el papel permanezca intacto al final de la ilusión, argumentando que el secreto está en que "el lápiz no llega a romper el billete, sino que se funde con él".

De nuevo, un excelente juego de manos del ilusionista norteamericano y una excepcional presentación, con la imagen del billete en la pantalla gigante para que el público no pierda detalle de la manipulación. En el vídeo, además, os ofrecemos en exclusiva el doblaje íntegro de la ilusión en español, incluido el gag cómico del principio. La música original del efecto pertenece a John Williams (creador, entre otras, de la banda sonora original de Superman) y podemos escucharla en la película Indiana Jones y el templo maldito.

Por último, os recomendamos no hacer esto en casa, sobre todo con billetes de 100...

lunes, 16 de febrero de 2009

"El público es cruel cuando el truco falla" (I)

(ARCHIVO. 14 de mayo de 2000)

Le gusta parecer más cínico, duro y materialista de lo que es. "¿Que por qué hago desaparecer un Boeing 747? Pues porque hay gente dispuesta a pagar 400 dólares por una entrada para verlo". Esa respuesta explicaría esta entrevista como todas las que se le hacen: fama, luego publicidad y dinero. En este caso, promoción de su próxima gira por España. Estamos en el Hotel Palace de Madrid y acaba de pedir té (se ha declarado contrario al alcohol, las drogas, desde luego, e incluso al sufrido café) sin preguntarme si quiero tomar algo.

Para todos los reyes del show business, los periodistas somos parte de la máquina de marketing, pero a David Copperfield se le nota más. Sabe que debe engrasar esa máquina con declaraciones, apariciones cotidianas en papel cuché y nuevas parejas (siempre modelos despampanantes). "Nadie paga una entrada para ver al novio o al ex novio de Claudia Schiffer", me ataja cuando me veo obligado a entrar en el asunto... Entonces se prepara para despacharme en los veinte minutos pactados con su agente.

Solo me dedica un ratito más de lo previsto cuando se entera de que coincidimos en la Universidad de Nueva York (él dando clases ¡de magia!)... Y entonces recuerdo su currículum.

David Copperfield fue un empollón, un tipo tímido de origen ruso, David Kotkin, que apenas osaba alzar la voz en las clases del instituto de su pueblo, Metuchen, New Jersey, villorrio de extrarradio hoy apenas conocido por ser la ciudad natal del mago.

Intentó superar el rechazo de sus compañeros de clase ante aquel chaval introvertido comprándose un libro de magia y practicando algunos trucos de cartas... ¡Y funcionó! Desde entonces, ha demostrado un instinto fabuloso para descubrir qué es lo que quieren ver aparecer y desaparecer sus semejantes.

Está entre los diez artistas más ricos del mundo según la revista Forbes, pero todavía se patea medio planeta. Y ahora se ha concentrado en sus giras mundiales y en la renovación del repertorio de su espectáculo permanente en Las Vegas.

Es un obseso de la perfección y un detallista del ego...

Pregunta: ¿Le pone azúcar a su té?
Respuesta: ¿Acaso me encuentra usted gordo?

P.: No, por Dios, es que hoy en día ya nadie se pone azúcar. ¿Qué le da la magia, aparte de dinero, mucho dinero?
R.:
Si yo hubiera sido un gran orador o por lo menos hubiera sabido contar chistes, seguramente no me estaría haciendo esta entrevista...

P.: ¡Quién sabe!
R.: Yo era un chaval tímido, tímido. Pensaba que si lograba maravillarlos, me aceptarían mejor mis amigos.

P.: Y aprendió algunos trucos...
R.: Sí, con cartas. Lo que me hizo, supongo, diferente, es que no me conformé con cartas...

P.: ¿Qué planeó?
R.: Hice desaparecer al profesor.

P.: No me extraña que enseguida se hiciera popular en clase.
R.: Sí. También está mi problema de motivación, de seguir estimulándome con lo que hago...


P.: Es el más difícil todavía...
R.: No, no. En mi caso, el método de trabajo es hipotético: ¿qué pasaría si yo hago...?

P.: ¿Y qué pasa?
R.: ¿No lo ve? No me va mal; así, con mi equipo creativo, fuimos ideando números. Desde la desaparición del Boeing 747 a la Gran Muralla China. Se trata de plantearse retos y siempre hay soluciones después.

P.: ¿No le da miedo fallar?
R.: Desde luego. Pero me da tanto miedo que falle el truco como quedarme en blanco y no saber qué decir delante de millones de espectadores.

P.: ¿Cuántas veces le ha fallado el truco?
R.: Unas cuantas, la verdad. Y es curioso lo cruel que es el público entonces.

P.: ¿Le han silbado en ocasiones?
R.: Pues sí, pero lo que más me duele es que el show haya sido estupendo, pero que se vayan hablando solo del fallo.

P.: ¿Qué hace cuando ve que falla?
R.: Siempre hay un plan B y un plan C.

P.: ¿Y si también fallan?
R.: Pues lo que le he dicho, sufro porque solo hablarán del fallo. Y es que, ¿sabe por qué sigo haciendo magia después de todos estos años?

P.: ¿...?
R.: Porque soy muy buen escuchador. Escucho las reacciones del público y veo cómo reacciona. De ahí saco las ideas y corrijo los defectos de mis actuaciones: el ritmo, el tiempo, las sorpresas, las músicas. El público lo enseña todo. Solo hay que saber mirarles la cara y escucharlos cuando vuelven a sus casas con sus amigos.

P.: ¿Le dan ideas para nuevos trucos?
R.: Sí, claro, recibo cientos de cartas, pero las grandes ideas se me han ocurrido viendo películas. El cine no es más que magia, por lo menos el buen cine.

P.: ¿No le dan tentaciones de retirarse a contar sus millones y cuidar su colección de magia?
R.: No, no. La magia sigue ayudándome a que me acepte a mí mismo...

P.: Y a juzgar por su éxito, también a que lo acepten las mujeres.
R.: No voy a hablar de mis parejas. Ya lo he dicho: nadie paga una entrada para ver al novio de Claudia Schiffer.

P.: De acuerdo.
R.: En el fondo, no se trata de dinero, sino de que pueda seguir obteniendo esos aplausos de mis días de colegio. Todavía me son muy necesarios y la verdad es que me hacen sentirme querido.

P.: ¿Nada más?
R.: Bueno, sí, me preocupa mucho dignificar la profesión de mago. Con toda esa legión de tipos que se hacen llamar magos dando vueltas por el mundo, no siempre es fácil marcar las distancias, y no solo por las dimensiones del espectáculo o por los medios de que dispones o por la cantidad de audiencia, sino por la creatividad.

viernes, 13 de febrero de 2009

De otra época

Lo más destacado de su vida profesional (II)

(Extraído del libro oficial distribuido en España [2000])

1982. David establece "Project Magic" ("Proyecto Mágico"), una organización de asistencia social, la cual enseña magia a personas enfermas para motivarlas a continuar con terapia.

1983. La Magia de David Copperfield V es transmitida por la CBS. David hace que la Estatua de la Libertad desaparezca delante de una audiencia en vivo. Una vez más David recibe una invitación especial del Presidente y la señora Reagan para actuar en el Teatro Ford.


1984. David empieza su primera gira de setenta ciudades por los Estados Unidos y Canadá.

La Magia de David Copperfield VI consigue la mayor audiencia de noche otorgando a David su segundo premio Emmy. Asombra a millones al volar sobre el Gran Cañón y desafía al destino al intentar (en un estilo similar a Houdini) el "Escape de la muerte". David es el primer mago que consigue un contrato de larga duración con el Caesar´s Palace de Las Vegas.

1985. David Copperfield es elegido como uno de los hombres jóvenes más extraordinarios y distinguidos de Estados Unidos (por US Jaycees) y así consigue el mismo estatus que Orson Welles, John F. Kennedy y Howard Hughes.

La Magia de David Copperfield VII se transmite por la CBS. David y su equipo ganan su cuarto Emmy. David actúa por tercera vez en el Teatro Ford delante del señor y la señora Reagan.


1986. La Magia de David Copperfield VIII, China, el octavo especial de David con la CBS, es transmitido para China y presenta su atrevida travesía por la Muralla China. David y su equipo forman el primer equipo de producción americano que hace un especial de televisión desde China.

Después de nueve especiales de televisión y tres años de agotadoras giras, David ha sido visto por más personas que cualquier otro mago en el mundo, incluyendo a Houdini.

1987. La publicación anual Performance Magazine describe a David como uno de los artistas con más éxito de 1986. "Project Magic" celebra su quinto aniversario. El programa se lleva a cabo en más de mil hospitales y más de treinta países en todo el mundo. En marzo se presenta La Magia de David Copperfield IX. Escape de Alcatraz: es el programa de noche más visto y el especial de Copperfield consigue la posición más alta en la escala de audiencia de televisión hasta este día.

(Continuará...)